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PAREJA: ENAMORAMIENTO, AMOR Y DESAMOR

Urgenteando por la red encontre este artículo bastante interesante en el que se específica las diferencias entre enamoramiento y amor.
no está demás leerlo...

1. ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL ENAMORAMIENTO

El enamoramiento es un estado de ánimo, un desencadenante de la experiencia amorosa. Dicha experiencia puede ser compartida o no por la otra persona; si esta responde a nuestro deseo amoroso, es la vivencia del éxtasis, la magia. No parece haber barreras para los amantes, como si nada tuviera mayor sentido que ellos mismos.

Cuando, por el contrario, no existe una correspondencia, el deseo y la frustración continua generan un estado de tristeza profunda. Toda esa energía que genera el enamoramiento, al no encontrar respuesta, se vuelve contra uno mismo generando autodestrucción. Se pierde la alegría, el deseo de vivir, y uno se ve a sí mismo inferior, pensando cosas como: "... algo malo tendré para que no me quiera...; no soy lo suficientemente guapo/a, simpático/a...; nunca encontraré a nadie para mí...; no me volveré nunca a enamorar..." Hay que hacer una despedida interior, vivir el duelo y prepararse para una nueva apertura.

La persona enamorada puede sentir sensaciones de frío, calor, tener taquicardia, ponerse a temblar, enrojecer ante la presencia de la persona amada o con solo oír su nombre. Se vive con gran intensidad, pero también con gran inseguridad, llegando a sentir desde la alegría más absoluta a la tristeza más profunda por el miedo al abandono del ser amado.

El pensamiento se convierte en obsesivo, "...no puedo dejar de pensar en el/ella..." Se está pendiente de una palabra suya de afecto, de una sonrisa, una mirada, una llamada de teléfono..., para asegurarnos de que existe una correspondencia.

El comportamiento es compulsivo: impulso de frecuentar los lugares por donde pasa, hablar continuamente de el/ella, de sus características físicas, de su personalidad... Nos sentimos totalmente seducidos por esa persona, todo cuanto hace o dice es maravilloso. Tiene gracia, es inteligente, valor, honradez, coherencia...

El enamoramiento puede manifestarse bruscamente -es el flechazo- o como la transformación de una relación que se inició como amistosa.

Cuando estamos enamorados/as, se desea estar el máximo posible del tiempo con la persona amada, incorporarlo a nuestro mundo, a nuestra vida. Se busca contacto a través de la piel, la mirada, se busca su proximidad, sentir su energía.

Vivir el enamoramiento es como estar en otro mundo. Es vivir en la fantasía. No vemos al amado como es, sino que sólo vemos algunas de sus partes, aquellas que deseamos ver o que deseamos que tenga. Lo convertimos en la pareja ideal, interpretando su comportamiento en base a nuestras fantasías. En realidad nos imaginamos como es y nos lo creemos, a veces acertamos en algo, pero otras después de este período, incluso se llega a pensar: "...como me pude enamorar de esta persona, ...cómo no me di cuenta de como era, ... antes no era así..." Es la idealización del ser amado.

Todo cuanto hace o dice nos parece hermoso, no tiene defectos, incluso no entendemos como alguien puede verle alguno, incluso si vemos algo que en otras personas sería negativo, en el ser amado no tiene importancia. En este período se altera nuestra manera de vivir el tiempo y el espacio, no existe otra realidad que el ser amado. El tiempo parece muy corto en su presencia y muy largo en su ausencia.

Cuando una persona está enamorada es fácilmente reconocida por los otros a través de todo un lenguaje corporal, la forma de mirar al otro, de escucharle, de sonreirle... Enamorarse produce placer, nos volvemos más receptivos con todos los sentidos: somos capaces de detectar sútiles cambios de voz, de la mirada, del gesto, nos permitimos también sentir más las emociones y todo nuestro organismo se revitaliza.

También aumenta nuestra autoestima, nos sentimos más seguros e importantes, queridos/as, incluso aquellos aspectos que antes no nos gustaban de nosotros mismos, ya no son tan importantes. Es como si de repente nos sintiéramos hermosos, útiles, inteligentes, fuertes, deseados/as... y nos convertimos en todo aquello que queremos ser o que cree el otro que somos.

Sin embargo, cuando nos enamoramos aparece la siguiente creencia: que la otra persona ha de corresponder ( de lo contrario, es injusto).

El enamoramiento, como todos los procesos internos, se produce individualmente, y a veces maravillosamente se da a dúo, pero en otras ocasiones no es correspondido. En este caso es cuando, unido al placer del enamoramiento, aparece la tristeza, la melancolía amorosa.

Es una experiencia que nos une, querámoslo o no, con la persona amada, incluso aunque esta no quiera. Le amamos intensamente y le hacemos objeto de nuestro deseo, de nuestras ilusiones y fantasías. Pero la otra persona puede no sentir lo mismo. El enamoramiento no es algo voluntario, ni se puede crear ni hacerlo desaparecer. Existe o no existe. Es un proceso que hay que pasar, como el desamor.



2. EVOLUCIÓN DEL ENAMORAMIENTO: FINAL O CONSOLIDACIÓN

El enamoramiento dura un período más o menos largo, tras el cual pueden suceder dos cosas: o concluye o se transforma. Se va pasando a un mayor contacto con la realidad, empezamos a ver al amado/a también en aquellos aspectos que no nos gustan.

Puede suceder:

a) El enamoramiento concluye y con él la relación

Cuando desidealizamos a la persona amada, observamos que dista mucho de lo que era en nuestras fantasías, de nuestras expectativas de relación. Nos damos cuenta entonces de que tenemos valores y formas de ver la vida muy diferentes. Desaparece la magia, la vibración de los cuerpos. Deja de seducirnos. Nos desenamoramos.

Esto es lo más frecuente tras la mayoría de los enamoramientos. Son vividos como una experiencia hermosa, intensa, pero fugaz. Especialmente en la adolescencia, donde se ensayan los caminos amorosos y se construye la propia identidad. Muchos enamoramientos surgen para concluir, formando parte del aprendizaje de la vida.

b) cuando el enamoramiento se transforma en una relacion consolidada

Desaparece la idealización, pero la persona que descubrimos nos llena, nos gusta y decidimos compartir nuestra vida con ella. Desaparecen muchas de las reacciones físicas típicas de la etapa del enamoramiento, dando paso a un amor profundo y comprometido, en el que los dos miembros de la pareja se preocupan el uno por el otro y se cuidan mutuamente.

El amor y el desamor forman parte de la vida, necesitamos, pues, vivir estas experiencias aprendiendo de ellas, tomándolas como oportunidades que nos ofrece la vida en el proceso de nuestro desarrollo como personas.

No debemos olvidarnos de que las crisis nos ayudan a renovarnos, a generar nuestros propios recursos, que nos ayudan a afrontar la vida de una forma más positiva y feliz. No tenemos porque vivir la ruptura amorosa como un fracaso, sino como una evolución hacia algo más positivo, aprendiendo a confiar en nosotros mismos y en el propio proceso de la vida.



3. DESPUÉS DEL DESAMOR

El final del enamoramiento puede desembocar en una vivencias de desamor o shock sentimental. Por muy doloroso que sea el shock sentimental que se sufre cuando uno pierde a la persona que ama, es un fenómeno normal con una evolución y unas fases. Es un período denominado de DUELO, en el cual uno tiene que adaptarse a vivir y a ser feliz de nuevo sin la persona que quería.

Generalmente la primera crisis que se pasa es la más grave, porque la persona todavía no ha desarrollado las técnicas adecuadas para hacer frente a la situación. Aunque puede haber diferencias personales, este período está constituido por tres fases: la primera, que es la más cercana a la ruptura, se vive con gran tristeza, llegándose a culpabilizar por la ruptura con pensamientos del tipo: "... si hubiera hecho... esto no habría pasado...., si no hubiera hecho... quizá aun seguiríamos juntos...."; es la etapa denominada MASOQUISTA. En la segunda fase, empiezan a salir los rencores y entonces es "el otro" el que vemos como el culpable único de la ruptura.

En ninguna de estas dos fases, que a veces se alternan, se ve la realidad tal y como es. Con el paso del tiempo las emociones se tranquilizan y vemos las cosas de una manera mas objetiva, llegando a entender los motivos de la ruptura. Uno se va sintiendo cada vez más independiente, menos triste, menos resentido y va encontrando nuevas formas de disfrutar. Es el momento de recuperar a los amigos/as, quizás algo abandonados, de volver a las aficiones o de crearse otras nuevas. Poco a poco la herida se va cerrando y uno vuelve a recuperar la confianza en sí mismo/a, abriéndose a nuevas relaciones.

Hay personas que necesitan enamorar continuamente y cuando lo han conseguido el interés por la conquista desaparece. Hay una búsqueda constante de ser querido o de reconocimiento social, sobre todo en los varones ya que supone prestigio, aunque también puede ser producto de una mala relación con ese sexo, seducir para abandonar, es una manera de castigar.

Otras personas buscan inmediatamente alguien a quien volver a idealizar. No se puede soportar la idea de estar solo/a, necesitan a alguien para que continuamente les apoye, tienen miedo a no saber que hacer por ellos/as mismos/as.

-- Fueente: copy-paste :)

Carta a Clemente

Una bella y sensible carta de Cristián Warnken Lihn, poeta, profesor de castellano y entrevistador en Una belleza nueva (TVN), a su hijo Clemente, quien el dia 24 de diciembre cayó a la pisina de su casa ubicada en la comunca de Vitacura, y posteriormente perdio la vida.
Clemente

Llora por ti tu jardín, que siempre insistías en llamar "mi jardín". Llora el intruso gato blanco y negro, que merodeaba por las tardes y que tú llamabas mi gato amigo. Llora el cerro Manquehue, que veías desde la ventana de tu pieza. Llora la plaza de Almirante Acevedo, alrededor de la cual corrías una y otra vez, como un Forrest Gump de tres años. Lloran los resbalines que te vieron crecer en temeridad y por los que te lanzabas con gozo. Llora la montaña del camino de La Pirámide, destrozada por la construcción de autopistas y a la que decías "pobre montaña". Llora tu nana, a la que llamabas "mi reina", "mi Karencita hermosa", piropero precoz.

Lloran las fuentes de agua, ante las que te quedabas en éxtasis mirando caer el agua, el agua que te asombró más que nada en el mundo, el agua de los ríos, el agua de las llaves de agua de la casa, que abrías sin cesar, el agua del mar, oh, tu locura por el agua, Clemente, toda el agua del mundo llora por ti, y mana en nuestras lágrimas.

Lloran por ti Whinnie the Poo y Tigret y Christopher Robbin, y todos sus amigos, porque en sus libros de aventuras te sentías en familia. Tú eras como Whinnie the Poo, tierno, goloso, amical. Llora por ti tu chupete gastado y fiel, que intentamos vanamente botar tantas veces y que ahora te espera sobre la almohada vacía. Lloran por ti las esculturas del Parque de las Esculturas de Pedro de Valdivia, donde fuimos el día antes de tu partida, a correr, a subir al olmo gigante; llora por ti la escultura del ángel sin cabeza que miraste extrañado, llora por ti la librería Ulises, donde estuvimos esa misma tarde y donde hojeaste libros sobre un sillón de cuero. Llora por ti el libro de "Willie, el oso", que te regaló esa tarde Benjamín, el librero, y que no alcancé a leerte.

Llora la escalera de madera de nuestra casa, que bajaste todas las mañanas de tus días. Llora el espejo del baño hacia el cual te empinabas para mirarte, como si fuera extraño tu propio rostro, oh, hermoso, demasiado hermoso para durar aquí, al otro lado del reflejo. Llora la canción "Cangrejito" del grupo Zapallo, que bailaste tantas veces y querías volver a escuchar, pero que se perdió en algun rincón de nuestro bello desorden. Llorará la lluvia en invierno cuando no te encuentre debajo del panel de vidrio, mirándola gota a gota. Lloran los caballos del Club de Polo que siempre venías a espiar. Lloran los cuadros de Santos Guerra que cuelgan de nuestras murallas, y el pueblo de cuento y sus personajes a los que saludábamos como si fueran reales, el hombre del paraguas verde, tus amigos al otro lado del sueño. Llora la playa de Wailandia, donde corrimos mojándonos los pies con las olas, qué fiesta, qué gritos, qué risa. Lloran las gaviotas que pasaban por ahí, llora el restaurant Caleuche, donde fuimos a ver la puesta de sol con Angélica y Laura, llora el rayo verde que nunca se hizo ver. Llora el Estadio Santa Rosa de Las Condes, donde apenas empezabas a ir a clases de fútbol, estadio que desaparecerá, como desaparece todo y todos, porque somos un duelo sin fin. Llora el Parque Forestal donde naciste, llora la calle Ismael Valdés Vergara. Lloran los taxis en los que te gustaba que te llevara en las mañanas a tu jardín. Lloran los tres cojines que tú mismo instalabas obsesivo, hasta que quedaran perfectos (y tu decías "perfecto"), adonde posabas tu cabecita llena de rulos para tomarte tu mamadera. Todos lloran, también tu piscina amada, que te vio, dichoso, nadar, ¡cómo llora desconsolada! Lloran las cosas que tocaste, los lugares donde anduviste, y lloramos nosotros, ya sin lágrimas.

Entonces, ¿por qué ríes, por qué tu cara pura de niño muerto insiste en reír, mientras todos lloran sin consuelo? ¿Por qué ríes, Clemente, amor mío, dolor nuestro?


Por favor, que se sepa‏

Una vez más las fuerzas de inteligencia se prestan para el sucio trabajo de limpieza de imagen de los torturadores.

Un día antes de que en el Senado se vote la ley que indulta a los criminales de la dictadura se quiere producir un empate moral con los asaltantes del banco Security en que murió el cabo Moyano.

Lo que no se ha dicho es el trabajo sucio de desinformación generado por la prensa de este país, que sindicó al hermano de Freddy Fuentevilla, Cristián, estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad Arcis, como participante en el asalto. Pero, ninguno de esos adalides de la verdad, que son los periodistas de este país, corroboró que el día del asalto, a la misma hora, Cristián Fuentevilla se encontraba en clases en la sede Baquedano de Arcis Valparaíso. Sin embargo esto no le importó a esa lacaya de mediocres que tan fácilmente se pliegan a la miseria de la conservación de sus tristes puestos de trabajo. Nada dijeron sobre el modo en que se allanó la casa de los padres de los hermanos Fuentevilla, ancianos que fueron despertados por las fuerzas represivas a patadas, con las que echaron abajo la puerta de su hogar. Su padre, enfermo de Alzheimer era un peligro mayúsculo para esta mierda de país actual.

Nada dijeron de la difamación de una persona que intenta desarrollar su vida en una forma digna y respetable.

Esa caterva de ganapanes que integran nuestros medios de comunicación obedecieron a sus patrones, los Claro, los Piñera, los Vidales, que les han enseñado a actuar del mismo modo desde la dictadura: se hicieron eco de la vieja enseña Goebbeliana que indica que la mejor mentira es la que se repite hasta hacerla parecer verdad. Y lo hicieron con la miseria de su pobreza de imaginación. No le bastó al católico canal 13 con la mentira después del 11-M en que mostraron la foto de Cristián Fuentevilla asociado a ETA, cuando después supimos que ese atentado había sido encubierto por el ídolo de la UDI, Aznar.

No nos dejemos engañar, sabemos que detrás de esto se encuentran los aparatos de inteligencia del Estado, con ese ente despreciable que es su jefe directo, Felipe Harboe (cómo olvidar en estas circunstancias su montaje con los machetes).

Basta de mentiras, lo que quieren esta tropa de miserables es, una vez más, proteger a los criminales de ayer, porque cuando las cosas van mal, siempre es mejor buscar un chivo expiatorio, como se lo enseñó, una vez más, su maestro, Goebbels.

Mario Sobarzo M.

Profesor de Ciencias Políticas Arcis, Valparaíso.